Nueva York, 13 jun (EFE).- Tres meses después de que la Unión Europea, EEUU y otros países prohibieran volar al Boeing 737 MAX, los aviones de este modelo continúan en tierra a la espera de que se aprueben mejoras de seguridad en su software, mientras el grupo estadounidense afronta una crisis de reputación y una pérdida de casi el 8 % de su valor en Bolsa, unos 15.750 millones de dólares.
El gigante de la aeronáutica completó a mitad de mayo los cambios en su software pero todavía no ha anunciado oficialmente su entrega a la Administración Federal de Aviación (FAA) de EEUU, encargada de certificar de nuevo la seguridad de las aeronaves, por lo que sigue pendiente la cuestión sobre cuándo volverán a volar.









