Esta semana, la Bolsa española ha sumado cuatro sesiones consecutivas de ganancias, una racha que ha roto hoy viernes, cuando ha perdido el 0,36 %, hasta situarse en 11.554,20 puntos.
Al igual que el mercado nacional, el resto de plazas del Viejo Continente ha registrado también importantes ganancias en la semana, que ha liderado Fráncfort al subir el 3,21 %; mientras que París ha avanzado el 2,99 %; Milán, el 1,31 % y Londres, el 1,02 %.
La Bolsa española comenzó la semana con ganancias del 0,24 %, pese a cotizar casi toda la sesión en negativo, por la caída de la banca, tras el empeoramiento del mercado de deuda, ante las dudas y el miedo que seguía despertando una posible situación de impago de Grecia.
Esta incertidumbre elevó el interés de la deuda griega, y la de los países periféricos, aunque el propio gobierno heleno dijo que confiaba en alcanzar un acuerdo en el plazo de una semana.
La situación de Grecia, calificada de "preocupante" por algunos organismos internacionales pasó a un segundo plano el martes, gracias a los planes del Banco Central Europeo (BCE) de acelerar su programa de compra de deuda masiva.
Las reformas anunciadas en China y los máximos conseguidos por Wall Street en la sesión previa también contribuyeron a que ese día la Bolsa se anotara ganancias del 1,35 %, que le situaron a las puertas de 11.500 puntos.
En esa sesión, los inversores también barajaban un posible acuerdo en Grecia, lo que ayudaba a la mejora del mercado de deuda, donde el Tesoro consiguió colocar 3.457,7 millones en letras, a un interés que por primera vez era negativo para las de nueve.
A mitad de semana, la atención del mercado cambió de plano y se trasladó a EEUU, donde se esperaba conocer las actas de la última reunión de la Reserva Federal (Fed).
A la espera de que se publicarán dichas actas, la Bolsa española cerró con una revalorización del 0,66 %, muy cerca de 11.600 puntos.
La Bolsa española lideró las ganancias de los principales mercados europeos esa sesión, pese a la rebaja de la calificación que aplicó Fitch a gran parte de las entidades europeas, entre ellas cinco españolas (Bankia, BMN, Liberbank, el Grupo Cooperativo Caja Mar y el Popular).
Pese a la presión que ejercía la banca al inicio de la jornada, la Bolsa española se fue deshaciendo de las pérdidas animada por los máximos que registró Tokio o el dato del déficit comercial español.
Ya el jueves, la Bolsa española, que durante toda la sesión luchó por cerrar al alza, consiguió sumar su cuarta sesión consecutiva de ganancias, al avanzar el 0,18 %, un porcentaje que la acercaba aún más a 11.600 puntos.
Pese a conseguir su cuarta jornada de ganancias, el IBEX 35 comenzó esa sesión con cautela, y pasando de largo de las actas de la Fed, que desvelaron que el organismo no tiene previsto subir los tipos de interés en junio.
Tras la Fed, el turno era para el BCE, ya que ese jueves se esperaba la publicación de sus actas, que desvelaron que el organismo reafirma su intención de continuar las compras de deuda hasta finales de septiembre de 2016.
Pese al impulso que recibió el mercado del BCE, el Tesoro tuvo que elevar el interés de la deuda a largo plazo en una puja en la que colocó 5.508,62 millones.
Ya el viernes, en una jornada sin casi referencias de importancia, el IBEX 35 cerró en negativo afectado por la recogida de beneficios. EFECOM
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