CIUDAD DE MÉXICO, 23 mar (Reuters) - Los precios del principal crudo de exportación de México se desplomaron la semana pasada a mínimos de 18 años, colocando al presidente Andrés Manuel López Obrador en la disyuntiva de elegir entre mantener su agenda energética nacionalista o tomar medidas impopulares para evitar que la deuda de la estatal Pemex caiga a la categoría “basura”.
Pemex enfrenta vencimientos de bonos por unos 30,000 millones de dólares al final de la administración de López Obrador en 2024, por lo que expertos sugieren una reestructura que incluya cierres de campos no rentables y despidos para evitar una rebaja en la calificación.