WASHINGTON/RIAD/FRÁNCFORT, 21 feb (Reuters) - En los días posteriores a la identificación del coronavirus en China el 31 de diciembre, los bancos centrales mundiales recurrieron a la experiencia del pasado en busca de un reconfortante análisis inicial.
Y recordaron que la epidemia de SARS en 2003 nació y murió con un bajo impacto económico. Semanas después, esta evaluación fue un rotundo fracaso.
Una enfermedad que ha afectado a alrededor de 75.000 personas en China y que prácticamente ha paralizado la economía del gigante asiático sigue propagándose más allá de su epicentro. El último golpe a las esperanzas de una contención de éxitosa se produjo el jueves cuando los casos confirmados en Corea del Sur superaron los 100 y se registró la primera muerte. Las calles de la cuarta ciudad más grande del país quedaron desiertas, con sus residentes refugiados en el interior de sus casas.


















