Tokio, 15 (EFE).- El régimen de Kim Jong-un es sospechoso de una nueva oleada de ataques informáticos dirigidos a obtener bitcoins, lo que revela su creciente interés en esta moneda digital como vía para eludir su asfixiante aislamiento económico y financiarse.
Expertos en ciberseguridad y servicios de inteligencia de varios países creen que Corea del Norte estuvo detrás de diversos ciberataques a gran escala en los últimos años, entre ellos el virus WannaCry que paralizó los sistemas informáticos de medio mundo, y ahora advierten sobre un malware similar que amenaza a las monedas digitales.
El régimen de Pyongyang, habituado a métodos como el contrabando de bienes y divisas para llenar sus arcas, vería en la obtención ilícita de bitcoins una alternativa para financiarse en un momento en que la comunidad internacional trata de ahogarle económicamente con las sanciones más duras impuestas hasta la fecha.
El interés de Corea del Norte por el bitcoin se remonta a 2012, en los albores de esta divisa digital y mucho antes de que su valor se disparara hasta los niveles récord de este año -superó los 4.000 dólares (unos 3.400 euros) en agosto-, explica a Efe el analista de ciberseguridad Simon Choi, de la firma surcoreana Hauri Labs.
El país asiático "ha creado desde entonces sus propias minas (sistemas informáticos para generar bitcoins) y casas de intercambio, y ha desarrollado varios programas malignos relacionados con el bitcoin e intentado hackear servicios internacionales de compraventa de criptomonedas", afirma Choi.
"Creemos que Corea del Norte ya se ha hecho con una cantidad significativa de bitcoins, aunque es imposible saber cuántos", señala este experto en cibercrímenes norcoreanos y asesor de los servicios de inteligencia de Seúl.
Las últimas víctimas han sido cuatro casas de cambio surcoreanas de monedas digitales, que sufrieron ataques entre abril y julio cuyo rastro apunta a los mismos "actores norcoreanos" sospechosos del hackeo masivo de bancos internacionales en 2016, señala un reciente informe de la compañía de seguridad informática FireEye.
"Podríamos estar presenciando una segunda ola de esta campaña: actores con apoyo estatal que buscan robar bitcoins y otras divisas virtuales con vistas a eludir las sanciones y obtener monedas convertibles para financiar al régimen", señala el informe de esta firma estadounidense.
Los hackers usaron técnicas de "spearphishing" (suplantación de identidad) empleando como cebo correos electrónicos destinados a empleados de las casas de cambio, y contaminados con el mismo software malicioso que sembró el pánico en el sector bancario el año pasado, según la firma estadounidense. Bitcoin