Madrid, 18 mar (EFECOM).- La Bolsa española ha roto con cuatro semanas consecutivas de ganancias al caer ésta el 0,43 %, afectada por el retroceso de la banca y la variación del precio del crudo, que no obstante, ha finalizado en máximos del año.
Pese a las pérdidas semanales, el principal selectivo español, el IBEX 35, ha ganado en la última sesión el 0,81 %, que le ha permitido consolidar el nivel de los 9.000 puntos (9.051,10 puntos).
Aunque la Bolsa española ha cerrado con pérdidas esta semana, el lunes se anotó una revalorización del 0,57 %, animada todavía por las medidas de estímulo que había anunciado días antes el Banco Central Europeo (BCE).
En ese primer día, el mercado nacional llegó a subir con bastante fuerza, superando incluso los 9.200 puntos, pero la tendencia negativa de Wall Street y el descenso del precio del crudo acabó recortando las ganancias del IBEX 35.
Aunque todavía se mantenía el optimismo por la batería de medidas que anunció la institución europea, los inversores ya tenían su atención puesta en otro banco central, el de EEUU, que el miércoles podría desvelar la senda que va a seguir su política monetaria.
A la espera de lo que finalmente anunciara la Reserva Federal de EEUU (Fed), el martes la Bolsa española se decantó por la recogida de beneficios tras cuatro sesiones consecutivas al alza en las que había ganando más del 4,6 %.
En concreto, el martes, el mercado nacional perdió el 1,69 % y los 9.000 puntos, arrastrado además por una nueva caída del precio del petróleo y la corrección que sufría la banca, uno de los sectores más beneficiados por el BCE.
La Bolsa española lideró en esa jornada las pérdidas de Europa pasando por alto la positiva subasta que celebró el Tesoro, la primera de la semana, en la que colocó 2.934 millones de euros en letras a tres y nueve meses, a intereses aún más negativos que en las pujas previas.
Aunque España volvió a cobrar a los inversores por comprar su deuda, el mercado mantuvo la tendencia negativa, en línea con algunos mercados asiáticos como Tokio, consecuencia del avance del yen, fortalecido tras la decisión del Banco de Japón de mantener los tipos de interés en negativo.
Ya el miércoles, el IBEX 35 volvió a las pérdidas en una sesión en la que se impuso la cautela a la espera de lo que pudiera anunciar al cierre del mercado la Fed.
Los expertos no esperaban que el organismo subiera los tipos de interés, pero sí estaban muy expectantes respecto a lo que pudiera decir respecto a la evolución de la económica estadounidense y el contexto internacional.
De hecho, la Fed rebajó las previsiones de crecimiento de EEUU por el contexto internacional y avanzó que previsiblemente, llevará a cabo dos subidas de los tipos de interés este año (frente a los cuatro que se esperaban).
Esta mayor claridad de la Fed en la explicación de su política monetaria fue acogida de forma positiva por los inversores, cuyo ánimo se vio incrementado gracias a la mejora del crudo Brent, por encima de los 40 dólares.
Sin embargo, la banca arrastró al IBEX 35 el jueves, que junto con la depreciación del dólar frente al euro y la previsión de pérdidas estimadas por Deutsche Bank, hizo que la Bolsa española llegar a caer.
De nada servía a los inversores que el Tesoro español hubiera emitido de nuevo otros 2.858 millones de euros en una subasta de deuda a largo plazo, que otra vez, se colocó a menores intereses.
La apertura al alza de Wall Street ese día devolvió a la Bolsa española a las ganancias, que finalmente fueron del 0,18 %.
Ya el viernes, el IBEX 35 se vio afectado en un primer momento por la alta volatilidad que impone una jornada de vencimiento de futuros y opciones, la cuádruple hora bruja, aunque poco después consiguió superar este hecho y recuperar la tendencia positiva.
El alza del crudo y la banca, además de la estabilización del mercado de divisas, consolidaron al IBEX 35 por encima de los 9.000 puntos, tras subir el 0,81 %. EFECOM La Bolsa española