sábado, 13 de diciembre de 2014

La caída del petróleo arrastra los precios de las acciones y las divisas

Las acciones y las monedas ligadas al petróleo prosiguieron su caída el jueves luego de que los precios del crudo tocaran un nuevo mínimo de cinco años, intensificando la presión sobre las economías que dependen de las exportaciones de hidrocarburos. Los bancos centrales de dos de ellas realizaron anuncios de política monetaria.

El precio del crudo Brent, la referencia internacional, descendió a US$63,68 el barril, mientras que el West Texas Intermediate, el precio de referencia en Estados Unidos, se ubicó en US$59,95. En ambos casos, se trata de los niveles más bajos desde julio de 2009. Aunque lo precios se recuperaron más adelante, el daño era palpable.

El rublo descendió a media tarde a 55,73 unidades por dólar, comparado con 32 rublos por dólar al inicio del año, incluso después de que el Banco de Rusia elevara la tasa de interés de referencia en un punto porcentual a 10,5%. Aunque un alza de la tasa de interés habitualmente fortalece una moneda, algunos economistas dijeron que esta fue una medida relativamente moderada. “Esto era lo mínimo que el banco central de Rusia iba probablemente a hacer”, dijo Tim Ash, jefe de investigación de mercados emergentes de Standard Bank.

Entre tanto, la corona noruega cayó a un mínimo de cinco años frente al euro después de que el banco central redujera su tasa de interés clave de 1,5% a 1,25% para contrarrestar la desaceleración del crecimiento interno y la caída de los precios del crudo. La corona perdió casi 1,5% contra el euro luego del anuncio y acumula una depreciación en torno a 7,4% frente a la divisa común europea desde comienzos de año. Se esperaba que el Banco de Noruega no modificara las tasas. Su última reducción se produjo en marzo de 2012.

Noruega es el mayor exportador de crudo de Europa y el banco central indicó el jueves en un comunicado que “la actividad en la industria petrolera será más débil de lo proyectado con anterioridad”.

Mientras tanto, las bolsas europeas cayeron por cuarta jornada consecutiva conforme el temor de una desaceleración de la economía global continúa filtrándose en los mercados y crece la incertidumbre política en Grecia.

El índice Stoxx Europe 600, que agrupa a las mayores empresas de la región, cerró prácticamente sin cambios, pero el FTSE 100 de la Bolsa de Londres, que tiene una exposición significativa al sector de hidrocarburos, cedió 0,7% durante la jornada.

El gobierno griego anunció esta semana que el Parlamento votará para elegir un nuevo presidente el 17 de diciembre, dos meses antes de lo previsto, para reemplazar Karolos Papoulias, cuyo mandato de cinco años estaba programado para terminar en marzo. La decisión desató temores de que el partido de oposición radical Syriza podría ganar elecciones nacionales si las diversas rondas de votación no encuentran una solución aceptable para todos.

El lunes, los ministros de Finanzas de la zona euro acordaron extender en dos meses el rescate de Grecia, dando a Atenas y a sus acreedores internacionales más tiempo para decidir sobre nuevos recortes fiscales, y aplazando una decisión sobre un mayor apoyo después de las elecciones presidenciales.

La volatilidad del mercado provocó un renovado apetito por los activos considerados más seguros. El rendimiento de los bonos a 10 años del gobierno de Alemania se redujo a un mínimo histórico de 0,656%. Los rendimientos caen cuando los precios de los bonos suben.

En EE.UU., en tanto, el índice S&P 500 subió impulsado por las cifras que muestran que las ventas minoristas de noviembre en EE.UU. crecieron a su ritmo más rápido en ocho meses. Datos separados mostraron una caída en las solicitudes semanales de beneficios de desempleo.

El Banco Central Europeo informó, por su parte, que suministró 129.800 millones de euros (US$161.600 millones) en préstamos de cuatro años a los bancos en el segundo tramo de un programa de estímulo destinado a aumentar el balance del BCE y promover el crédito en el sector privado.

La demanda fue mayor que los casi 83.000 millones de euros suministrados durante la anterior oferta de préstamos a cuatro años, a mediados de septiembre, pero fue inferior a los aproximadamente 150.000 millones de euros esperados por los economistas.

Como resultado, el BCE podría verse presionado para ampliar su programa de compra de activos a comienzos del próximo año para incluir los bonos soberanos.